Biografía de Ramon Llull (Mallorca, c. 1232 - 29 de junio de 1315): un genio de la Edad Media

Inventor, filósofo, matemático, poeta y político global

Algún día entre noviembre de 1315 y noviembre de 1316, moría Ramon Llull, la personalidad más universal de la cultura catalana, el Leonardo da Vinci de la Edad Media o, al revés tal vez Leonardo sea el Ramon Llull del Renacimiento. Los italianos conocen bien a Dante, los alemanes a Goethe, los castellanos a Cervantes y los ingleses a Shakespeare. ¿Se conoce y se difunde a Llull en Catalunya y Baleares como merece? Según Lola Badia, que dirige el Centre de Recerca Ramon Llull de la Universitat de Barcelona y coordina, con Albert Soler, la Base de Dades Ramon Llull, "la universidad de Friburgo se encarga de editar las obras en latín y nosotros, en catalán. Hay un patronato con las conselleries de Catalunya, Valencia y Baleares, aunque la de Valencia no colabora. Aquí vamos tirando con voluntarismo". 


Político global. Quizá la faceta menos conocida por el público general sea la labor política que ejerció Llull en el mismo centro del poder europeo: no sólo como asesor de los reyes de Mallorca y de la corona catalanoaragonesa, sino de Felipe IV de Francia y de los Papas. El momento es crucial para la Cristiandad, la presión musulmana llega a su clímax con la toma de San Juan de Acre por las tropas de Al-Ashraf Khalil en 1291, una derrota que conmociona Occidente. Llull, en el concilio de Viena del Delfinado, propone soluciones inmediatas: unir bajo un solo mando las tropas mendicantes y crear escuelas de idiomas para formar enviados que convertirían al cristianismo a musulmanes, judíos y, también, a los mogoles. La estrategia era crear una pinza entre el Occidente cristiano y el Oriente tártaro e impedir que los musulmanes extendieran su dominio en la retaguardia, en India, y controlasen así la ruta de las especias, De hecho, como dice el arabista Víctor Pallejà, "la oportunidad se dio cuando el Khan conquistó Bagdad, pero los cristianos no persistieron en su alianza con los mongoles. De haberlo hecho, se hubiera cambiado la historia". Otro lulista, Josep Maria Ruiz Simon, comenta que "muchas de sus iniciativas bélicas pivotaban en torno a Jaume II de Aragón, para quien Llull realizó diversas misiones diplomáticas. Las obras sobre la cruzada reflejan este vínculo y responden a los intereses no meramente espirituales de la corona aragonesa en relación con este negocio en el que también estaba interesado Felipe IV de Françia. Llull siempre tuvo claro que sus empresas no podían tener éxito sin el apoyo de la curia papal, de la casa real francesa y de la universidad de París". Llull fue amigo del gran maestre de los Templarios Joaquim de Mollay y en el concilio de Viena del Delfinato que acordó la disolución de la orden, Llull fue suficientemente hábil para nadar entre dos aguas. 

El león y el zorro, antes que Maquiavelo. Llull tenía un sentido realista del ejercicio de la política, "Durante mucho tiempo –dice Ruiz Simón– prevaleció la imagen de un Llull visionario y utópico que no tenía los pies en la tierra en cuestiones políticas. Los estudios de Hillgarth empezaron borrar esta imagen y pusieron en circulación la de un Llull nada ingenuo que se acercaba estratégicamente a los poderosos para promover sus proyectos. Aunque en sus obras muestra su preocupación por el buen gobierno y critica a aquellos que, en su ejercicio, actúan como lobos cuando tendrían que hacerlo como pastores, Llull no ignoraba los bajos fondos de la realidad política. Así se puede comprobar en el Llibre de les bèsties, donde bajo el velo de una fábula, ofrece lecciones bien realistas sobre los secretos del poder y sobre lo que posteriormente Maquiavelo denominará la parte animal de la política, que es la que tiene que ver con el uso de la fuerza, personificada para el león, y del engaño, encarnado por el zorro". 

El mito del fundador de la literatura catalana. "Ya Jordi Rubió i Balaguer dijo que Llull no habia escrito literatura en sentido estricto", dice Lola Badia. para quien "el Llull fundador de la literatura catalana y creador de la lengua literaria fue un invento del siglo XIX y XX. Los italianos, cuando fundaban su estado y necesitaban padres de la patria, hicieron lo mismo con Dante, un autor al que no se tuvo en cuenta hasta 1851". Para la filóloga, Llull, un laico burgués autodidacta, quería proponer un sistema de pensamiento para cuya difusión necesitó crear una lengua popular para que le entendieran todos y en eso sí fue un pionero. Cuando se puso a difundir el Llibre de Contemplació en Déu en versión catalana tuvo que improvisar lo que ahora llamamos un libro de estilo para los millares de páginas de su nuevo producto: no tenía ningún punto de referencia detrás. Era el primero que hacía una cosa así y por iniciativa particular. Fue, pues, un pionero formidable en la producción y difusión de materiales de alta ambición intelectual, práctica y estética escritos en lengua vulgar. Más tarde escribió también textos que hoy reconocemos como literarios -novela, poesía, diálogos, aforismos-, pero podemos estar seguros de que nunca se planteó fundar la tradición literaria catalana: escribir literatura en sentido moderno no formaba parte de los el objetivos de un activista de la misión al siglo XIII y la noción de literatura en sentido moderno se forjó en la entrada del siglo XIX. Lo que quería era demostrar mediante un racionalismo platónico la Trinidad, la Encarnación de Dios y la Resurrección". Lola Badia sostiene que "las obras de Llull no dejaron huella en el cuerpo literario catalán hasta el XIX. El Llull que se leía era del Llibre de l’ordre de cavalleries uno de los primeros libros en ser traducidos al inglés, los de devoción o Doctrina pueril que trata de la educación". 

El mito del diálogo entre religiones. Víctor Pallejà de Bustinza, profesor en la UPF de Pensamiento Antiguo y Medieval, dice que "la creación de un Ramon Llull dialogante entre civilizaciones es una ficción benintencionada hija del ecumenismo de los años 60 y 70, pero no ayuda a comprender al personaje en su contexto sino más bien borra su complejidad y el significado de su obra.". Por una parte, "su dependencia de las fuentes islámicas y del sufismo todavía esta por demostrar tras más de un siglo de insistencia ". Por otra parte, "el diálogo de Llull se hace según la razón aristotélica, compartida por creyentes cultos de las tres religiones, los cuales son sospechosos a los ojos de sus propias tradiciones. Esta singularidad es fascinante, pero no hace su diálogo comparable a la tolerancia moderna. Desde el punto de vista intelectual y doctrinal su ardiente espíritu cristiano resulta poco comprensible hoy. Eso no quita que su curiosidad, la creatividad y el esfuerzo por convencer a todo el mundo hagan de él una de personalidad de primera importancia. Muy pocos hombres han traspasado la edad media para interesar en el Renacimiento –Cosa, Lefèvre d'Étaples y Bruno- y el Barroco -Spinoza y Descartes– y todavía al siglo XVIII y hasta hoy. En Francia, Alemania, Italia, Inglaterra o Brasil uno se interesa por Llull y crece indudablemente su apreciación en el mundo de los estudios medievales. En nuestra casa el hombre más importante de su historia intelectual sufre por todos lados víctima de luchas culturales y políticas seculares malgastando los beneficios del estudio con espíritu crítico de una personalidad digna de figurar entre los grandes pensadores occidentales". 

La leyenda alquimista. Llull no fue alquimista, pero es curioso cómo se labró su leyenda. A él se le atribuyen textos apócrifos sobre la Inmaculada Concepción, la cábala, cartografía, navegación, perfumes y drogas, La leyenda alquimista nace del éxito popular de las antologías publicadas en Estrasburgo por Llàtzer Zetzner, que mezclaban textos auténticos de Llull con apócrifos. Descartes, Leibniz o Newton lo creyeron. Y la construcción romántica del mito Llull añadió la conversión del pensador por un desengaño amoroso o su martirio en Túnez.


¿Pionero de la inteligencia artificial?. Cada época reinventa su llull, Hoy, los matemáticos y los informáticos reivindican a Llull como un pionero de la inteligencia artificial, como inventor del Ars Combinatoria para almacenar memoria, Su máquina pretendía pensar. Tenía un lenguaje propio, con un alfabeto de nueve letras (BCDEFGHIK) y diez discos de pergamino a la derecha, para las preguntas, y diez a la izquierda para las respuestas, lo que recuerda los primeros disquetes. Leibniz creería, como Llull, que el pensamiento era fruto de un cálculo. El mallorquín buscasba -dice Lola Badia– "la creación de un sistema de pensamiento filosófico-teológico original y personal, perfectamente homologable dentro de los parámetros intelectuales del siglo XIII: el que Llull llamaba su Arte. Los objetivos eran al mismo tiempo contemplativos —Llull había oído el llamamiento de Dios- y prácticos —Llull quería convertir a los infieles—, el instrumento que forjó, sin embargo, es una máquina de pensar sensacional, personal y que funciona, y que en algunos aspectos es precursora de formas muy modernas de pensamiento lógico-matemático". 


La misión. "Llull –dice Ruiz Simón– era hijo de un burgués de Barcelona que se había instalado en Mallorca como colono después de intervenir en la cruzada que conquistó la isla a los almohades. La Mallorca en que nació era, además de un importante enclave en el comercio con el norte de África, una sociedad en proceso de colonización dividida en tres comunidades: la musulmana, todavía muy numerosa y en buena parte esclava, la judía y la cristiana, hasta entonces inexistente y ahora dominante. En los reinos de Aragón y de Mallorca la cuestión de las minorías religiosas era un problema de una gran importancia política. La conversión de los infieles por medio de la persuasión o de la disputa era una de las posibles soluciones a este problema. Y durante la cruzada de Valencia también se había revelado como una posible opción de cara a la penetración de los reinos cristianos en territorios limítrofes que estaban en manos de gobernantes musulmanes que podían sacar provecho político del bautizo. La biografía de Llull es inseparable de una serie de iniciativas que tenían como objetivo tanto la cristianización de las minorías no cristianas de los dominios cristianos como la expansión de estos dominios tanto por medio de armas materiales como de armas intelectuales que hicieran viable la política de la conversión. La principal de estas iniciativas es su famosa Art General, que fue concebido a partir del análisis que las élites musulmanas más escépticas en materia de religión tenían que ser el objetivo preferente de las estrategias misioneras. Pero Llull también fue, a partir de un determinado momento, uno de los propagandistas más activos de la cruzada."