Con muerte de Farley, Colombia perdió a un valiente del teatro


Sus amigos y colegas lo recuerdan como un apasionado por transmitir el dolor, por reflejar en su obra la situación social de la Medellín que vivió. Así era Farley Velásquez, el director, actor y dramaturgo paisa, fundador del Teatro La Hora 25, quien falleció a sus 49 años a causa de un infarto.
Su formación empezó en la Escuela Popular de Arte de Medellín (EPA), en la que tuvo maestros como el desaparecido dramaturgo José Manuel Freidel, una de las figuras principales de la dramaturgia antioqueña de los 80.

“Cuando estaba en la Escuela le apasionaba transmitir el dolor a través de esa fuerza y ese estilo de interpretación que tenía. Le gustaba interpretar papeles fuertes, que lo conmocionaran y que lo llevaran también a un extremo de la emotividad”, recuerda el director y productor Wilson García, quien compartió con Velásquez en esos años de formación.


Crecer en un ambiente de tanta turbulencia como el que vivió Medellín en esas décadas marcó la forma de hacer arte de Velásquez.
En 1989 Velásquez fundó La Hora 25, en donde comenzó a montar grandes clásicos del repertorio universal hasta estos últimos años, como piezas de Federico García Lorca, Eurípides y William Shakespeare, ubicándolos en su contexto local.
Esto incluyó una versión de Macbeth, en la que la trama de poder que escribió Shakespeare se trasladaba a las comunas de su ciudad.
“Los ortodoxos y grandes hombres, pensadores de Shakespeare y de la literatura clásica, nos lo han puesto muy lejano, como si fuera inalcanzable. Los grupos que han montado los clásicos nos han mostrado que ellos están hablando del ser humano y que son tan actuales como cualquier obra de teatro que se escribió ayer o se va a escribir mañana”, le dijo Velásquez a EL TIEMPO en una entrevista reciente.
“Esas obras tenían un pensamiento profundo acerca de cómo intervenir esas estructuras dramáticas con un lenguaje totalmente irreverente, sin hacer concesiones ideológicas”, apunta Misael Torres, director del grupo Ensamblaje Teatro y amigo de Velásquez.
El director además trabajó obras de autores colombianos como Fabio Rubiano, de quien montó una versión de Amores simultáneos.
“Lo principal es que fue un hombre que siempre se dedicó al teatro y que entregó toda su vida laboral a hacer teatro. Era apasionado en sus montajes, siempre se iba a proporciones definitivas, a gestos contundentes, como un escenario lleno de sal o un escenario completamente blanco”, apunta Rubiano.
En su repertorio se destacan otras piezas como El rey matapríncipes, La mujer de las rosas y Electra, con la que en 2007 obtuvo el Premio Nacional de Dirección de Montaje Teatral del Ministerio de Cultura.
Además de su trabajo en Medellín, Velásquez tuvo una cercana relación con Fanny Mikey, fundadora del Teatro Nacional, a quien dirigió en Perfume de tango y arrabal, última pieza en la que actuó Mikey antes de su muerte en 2008.
“Colombia perdió a un hombre valiente del teatro, a un gran director. Era un hombre cálido, generoso, solidario, al que le gustaba siempre hablar a favor de los creadores, de los grupos colombianos”, enfatiza Torres.