Premio Pulitzer de ficción para Anthony Doerr, con 'La luz que no puedes ver'

Cuando se anunció el Pulitzer de ficción, Anthony Doerr estaba tan tranquilo. O, al menos, tratando de parecerlo; comiendo helado con uno de sus hijos mientras su esposa miraba el anuncio por YouTube en otra habitación. Al rato, apareció en la habitación hecha un manojo de nervios, pero de alegría. Y nueve segundos después, sonaba el móvil de Doerr.

La junta del Pulitzer alabó 'La luz que no puedes ver' (Suma de letras) como “una novela imaginativa e intrincada sobre los horrores de la segunda guerra mundial, escrita en capítulos breves y elegantes que exploran la naturaleza humana y el poder contradictorio de la tecnología”. El premio es merecido, pero Doerr no era el favorito, a pesar de que su libro había sido finalista del National Book Award y fue considerado entre los mejores del año por The New York Times Book Review. En 'The Washington Post', la escritora Amanda Vaill dijo: “No estoy segura de que vaya a leer una novela mejor este año”.

Escritores de Rusia, eterno retorno de sangre

De los tiempos del zar Nicolás I a la guerra de Chechenia, el retrato literario del país de Pushkin sigue completándose
 
1. Érase una vez una mujer que sedujo al marido de su hermana y él se ahorcó (Marbot. Traducción de Ana Guelbenzu). Liudmila Petrushévskaia se siente cómoda en ese espacio en el que la realidad se vuelve fantasía. Poeta y dramaturga, cultiva el relato con elementos sobrenaturales y ha creado algunos de los paisajes literarios más sorprendentes de las letras rusas actuales. Al folclore eslavo y la textura oral, la autora mezcla aspectos grotescos y alucinatorios de la época tardo y pos-soviética. En estas “historias de amor”, como dice el subtítulo, lo más romántico que encontraremos es la mera supervivencia de un variado espectro de mujeres desesperadas en un entorno existencial opresivo.

El cubano Leonardo Padura gana el Premio Princesa de Asturias de las Letras

El novelista, que también tiene nacionalidad española, recibió en 2014 el premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza. 

El novelista cubano Leonardo Padura, conocido por su serie de novelas policiacas protagonizada por el detective Mario Conde, ha sido galardonado este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 al que optaban veintisiete candidaturas procedentes de diecisiete países.

Biografía:Rafael Arévalo Martínez, 25 de julio de 1884, Ciudad de Guatemala, Guatemala, + 12 de junio de 1975, Ibidem

Poeta, narrador, dramaturgo, cronista y ensayista guatemalteco, uno de los más destacados representantes de la Generación de 1910. En 1913 funda y dirige la revista Juan Chapín, portavoz de esa generación. Durante 18 años, de 1927 a 1945, fue director de la Biblioteca Nacional de Guatemala. Conoció España y otros países de Europa, fue periodista, profesor de lengua castellana y miembro correspondiente de la Academia Española de la Lengua. Recibió múltiples premios y condecoraciones, como la Orden Rubén Darío en Nicaragua y la Orden del Quetzal en Guatemala. 
Se inició como poeta modernista, siendo uno de los más altos exponentes del movimiento, con los libros Maya (1911) y Los atormentados (1914), que constituyen dos de las pocas muestras que del pleno modernismo puede ofrecer la poesía guatemalteca. En una segunda etapa, la de su poesía de madurez, cambió hacia un lenguaje más sencillo, sobrio, transparente e intimista: Las rosas de Eganddi (1921) y Por un caminito así (1947). 

Biografía:Marcela Paz (Santiago de Chile, 28 de febrero de 1902-ibídem, 12 de junio de 1985)

Esther Huneeus Salas, nació en Santiago, el 29 de febrero de 1902 y falleció en la misma ciudad el 12 de junio de 1985. Fue la segunda de los siete hijos del matrimonio compuesto por Francisco Huneeus Gana y Teresa Salas Subercaseaux. Sus estudios los realizó bajo la supervisión de institutrices, para luego asistir a cursos de escultura y pintura en la Escuela de Bellas Artes, aunque en forma esporádica, durante 20 años. Más tarde viajó a Europa, donde realizó estudios en escultura. Su primer cuento, "En el país de Faberland", lo escribió a los 7 años, edad en la que ya mostraba una marcada predilección por Stefan Zweig, Selma Lagerlöf, Fedor Dostoyevski y Anton Chejov.

Marcela Paz, seudónimo adoptado en honor a la escritora Marcella Auclair y la palabra Paz, inició su producción literaria en 1927 con Pancho en la luna, obra que recibió el premio del Concurso Sanidad. También colaboró con pequeños cuentos o esbozos de historias familiares en las revistas: Lectura, El Peneca, Ecran, Zig-Zag, Eva, Margarita y en la página "Infantil" de La Nación, El Diario Ilustrado y La Tercera, donde utilizó diversos pseudónimos como por ejemplo: Paula de la Sierra, Luki, Retse, P. Neka, Juanita Godoy, Nikita Nipone, entre otros. Asimismo, se desempeñó como directora de la revista Pandilla y de la Editorial Zig-Zag.

Italo Calvino, "Por qué leer a los clásicos"


Empecemos proponiendo algunas definiciones.

I. Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír decir: «Estoy releyendo...» y nunca «Estoy leyendo ...».

Es lo que ocurre por lo menos entre esas personas que se supone «de vastas lecturas»; no vale para la juventud, edad en la que el encuentro con el mundo, y con los clásicos como parte del mundo, vale exactamente como primer encuentro.

El prefijo iterativo delante del verbo «leer» puede ser una pequeña hipocresía de todos los que se avergüenzan de admitir que no han leído un libro famoso. Para tranquilizarlos bastará señalar que por vastas que puedan ser las lecturas «de formación» de un individuo, siempre queda un número enorme de obras fundamentales que uno no ha leído. Quien haya leído todo Heródoto y todo Tucídides que levante la mano. ¿Y Saint-Simon? ¿Y el cardenal de Retz? Pero los grandes ciclos novelescos del siglo XIX son también más nombrados que leídos. En Francia se empieza a leer a Balzac en la escuela, y por la cantidad de ediciones en circulación se diría que se sigue leyendo después, pero en Italia, si se hiciera un sondeo, me temo que Balzac ocuparía los últimos lugares. Los apasionados de Dickens en Italia son una minoría reducida de personas que cuando se encuentran empiezan en seguida a recordar personajes y episodios como si se tratara de gentes conocidas.