El origen del simbolismo ruso

  
El simbolismo fue la primera de las corrientes del modernismo que apareció en territorio ruso. El impulso para la autodeterminación teórica de las “corrientes nuevas” en la literatura rusa fue la conferencia pronunciada por Dmitri Merezhkovski en 1892 y más tarde redactada en el libro titulado Sobre las causas de la decadencia y nuevas tendencias en la literatura rusa moderna. Un acto importante para el futuro del simbolismo fue la aparición en 1894-95 de tres libros poéticos: Los simbolistas rusos, siendo el autor de la mayor parte de los poemas Valeri Briusov que los firmó bajo seudónimos para crear la ilusión de la existencia de una corriente literaria sólida. De esta forma los libros de Briusov dieron sus frutos y se convirtieron en guías de las que surgieron muchos poetas y literatos, diferentes en sus aspiraciones creativas,  pero unidos  en su rechazo del utilitarismo en el arte y del realismo en la literatura. Así el simbolismo ruso resultó ser un movimiento heterogéneo y estéticamente contradictorio[1]