Consejos de Hugo Wast para novelistas que se inician

'El artista que quiere ser fiel a su vocación no debe hacer de su genio una estéril diversión de juglar'.


Gustavo Adolfo Martínez Zuviría (1883, Córdoba, Argentina – Bs. Aires, 1962)  mas conocido por el seudónimo Hugo Wast, ha sido uno de los autores más leídos del mundo de habla hispana. El gran novelista de los argentinos. “En pocos casos se encuentran, como en el suyo, tan identificados el hombre y el escritor”, afirma su biógrafo Juan Carlos Moreno.


En 1931 Martínez Zuviría publicó un tratado de preceptiva literaria que llamó “Confidencias de un novelista” (Bs. Aires, Editores de Hugo Wast) posteriormente difundido en 2 (dos) volúmenes con el título “Vocación de escritor” (Buenos Aires, Ed. Thau, 1946)(*). 

A continuación resumimos algunos de sus consejos para los futuros escritores. Lectura tomada de una introducción hecha por el Padre Néstor Alfredo Noriega (1927-2007), sacerdote católico, docente y escritor. El P. Noriega fue director de la colección Biblioteca Maestros del Idioma, dedicada a obras literarias de autores españoles e hispanoamericanos.

La novela y sus tres elementos


La doctrina, la trama y el estilo son los tres elementos que la constituyen. En su justa y adecuada proporción reside el éxito, la gracia y la hermosura de la novela.

Toda novela, aunque sea de aventuras o de simple esparcimiento, debe tener su doctrina, sus ideas, su enseñanza. 
 
“Ninguna clase de novela ha de ser absolutamente vacía de intención moral. Aunque no se trate de novelas de tesis o de ideas, en todas es fácil descubrir una doctrina, un ideal que depura o envenena el corazón de los lectores; por que clara o confusamente se filtran las ideas, las costumbres, las preocupaciones del autor. Hasta las novelas de aventuras menos predicadoras, en una u otra forma inspiran amor, odio, menosprecio; infunden sentimientos nobles o perversos; enseñan el perdón o la venganza. La representación de una vida es una buena o mala escuela, como lo sería la contemplación en la realidad de esa misma vida”… “El artista que quiere ser fiel a su vocación no debe hacer de su genio una estéril diversión de juglar. Por el contrario, ha de mostrar directa o indirectamente, que no ha recibido su alma en vano“. Por ejemplo, exaltar los valores fundamentales de la persona humana; poner de relieve las virtudes cristianas, sobre todo el perdón generoso, triunfador de la envidia, del rencor y de la venganza, y el amor a la familia y a los hijos, favorecen la solución humana y espiritual mas conveniente y apetecida.

“La trama o intriga forma el cuerpo de la novela. En ella es donde se descubren la aptitud creadora del novelista, su originalidad, su fecundidad, su audacia, o sea la potencia de su imaginación. La idea fundamental de una novela puede concebirse en un instante y encerrarse en poquísimas palabras. La trama o intriga, que es la idea desarrollada en argumento, requiere muchos días y aún meses de elaboración, por que sus detalles no se presentan de un golpe, sino que van apareciendo a medida que se desenvuelve la obra, con un ritmo y un orden casi misterioso”.

A la forma exterior o lenguaje se le llama generalmente estilo. El estilo constituye el modo de escribir peculiar, característico, personal de cada autor. Todo autor que tiene verdadera originalidad crea su estilo propio, que lo individualiza y lo distingue. “Nosotros contentémonos con alcanzar un estilo que tenga estas dos condiciones: claridad y vitalidad”, dice Gustavo Adolfo Martínez Zuviría.

Al referirnos al estilo analizaremos siete puntos: la narración, la descripción, el diálogo, el vocabulario, la adjetivación, los retratos y las comparaciones e imágenes.

Puede leerse el resto de la explicación literaria en una breve monografía de solo 7 (siete) páginas.

(*) Vocación de escritor. 1ª Parte: El novelista en su taller. 2ª Parte: La conquista del público.

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