Diez novelas nórdicas imprescindibles: el fenómeno del género policíaco


¿Por qué la novela negra nórdica es hoy la más abundante y vendida del mundo? No hay una respuesta. Es cierto que los Stieg Larsson, Henning Mankell, Arnaldur Indridason o Jo Nesbø están entre los autores más vendidos hoy día abanderando un género negro y criminal que, a cada día que pasa, gana en más y más lectores: ¿Pero por qué los países escandinavos son el gran filón de la literatura policíaca?

La cuestión es que esta "moderna literatura costumbrista" ha arraigado en una sociedad del bienestar en declive. Los países nórdicos tienen, por ejemplo, las mayores tasas de delitos por mil habitantes de toda la UE. El 20% de las mujeres reconoce haber vivido algún episodio de violencia doméstica y el acoso escolar causa estragos -18% en Noruega y Suecia, según diferentes estudios-. ¿Tiene esto que ver en el extraordinario mercado de lectores amantes de una literatura que usa el negro y criminal para examinar la sociedad que le rodea?
Así son los padres de la literatura nórdica
Seguramente. Desde la irrupción a mediados de los años 60, de los padres de la novela negra nórdica, el matrimonio Söwall y Wahlöö, el género policíaco cuestiona el devenir de la sociedad no sin desesperación. Y no se detiene, desde Islandia y Dinamarca a Suecia y Noruega.

Como aseguran Jo Nesbø y Anne Holt, sin Sjöwall y Wahlöö, comunistas y críticos despiadados de las perversiones del sistema, no estaríamos hoy aquí. La sociedad nórdica, siempre por delante del resto de Europa, habría encontrado quizás otra manera de interrogarse a sí misma, pero no sería, seguramente, literaria.

"Al igual que otros escritores como Raymond Chandler, Dashiell Hammett y Georges Simenon -dice Nesbø-, Sjöwall y Wahlöö han creado el género, las expectativas del lector de cómo ha de ser una novela policíaca y, con ello, el punto de partida, el grado cero a partir del cual todo escritor cuya obra lleve en la cubierta la promesa de novela policíaca comienza su comunicación con el lector".

Aquí va un recorrido por diez referentes imprescindibles de la exitosa novela negra nórdica, comenzando por supuesto por los "padres fundadores" y siguiendo por sus más aventajados discípulos, a los que hoy toda Europa lee entre el entusiasmo y la adicción.

1. Maj Sjöwall y Per Wahlöö (Suecia)

Desde Henning Mankell a Ian Rankin, la novela negra europea bebe de un único origen: Sjöwall y Wahlöö. Con ellos la novela policíaca se erigió en lo que hoy es: la más certera disección de la sociedad contemporánea. La pareja sueca inauguró la vertiente social de la ficción negra y criminal mirando de reojo a Ed McBain e innovó en el tratamiento psicológico de los personajes y con su riguroso detalle de la investigación policial.

Ante todo, Maj Sjöwall (Estocolmo, 1935) y Per Wahlöö (Lund, 1926-Estocolmo, 1975), exigen al lector que se cuestione sobre el mundo en el que vive. La pregunta sigue vigente, apenas ha envejecido. Lo mismo que las diez novelas que firmaron los padres del género negro europeo: un acontecimiento literario de gran magnitud. RBA las está reeditando.

Sjöwall y Wahlöö escriben pegados a la realidad, sin concesiones al espectáculo, sin el menor asomo de morbo, ajustan su novela al sincopado ritmo de la investigación policial, con sus impasses desesperantes y con su vaivén del azar. Pero siempre, y eso lo proclama su inspector Martin Beck, con método y detalle, aunque siempre quede abierta la puerta de la intuición.

2. Arnaldur Indridason (Islandia)


Es el último fenómeno en los escaparates. En Las marismas, la primera novena de Arnaldur Indridason (Reykjavik, 1961) publicada en España, ya habíamos avistado la extraordinaria capacidad narrativa de un autor que se desenvuelve, como pocos, en la tradición más realista del género negro: aquella que antes de construir una trama repleta de recovecos intransitables para el lector prefiere, sencillamente, contar una historia: con sus silencios, sus aplazamientos, su suspense, su interés personal, su cercanía al lector.

En La mujer de verde, también en RBA, Indridason emerge como lo que es: un narrador impecable, un autor que prolonga la gran veta de la novela negra escandinava con una obra que aúna desarrollo, estructura y personajes tan ciertos como que los vemos a diarios. Porque el autor islandés demuestra una vez más, y de un modo irreprochable, que aún es posible construir una novela negra clásica y absorbente con los elementos imprescindibles, mínimos: el hallazgo de unos huesos humanos enterrados, presumiblemente hace medio siglo y la búsqueda de la identidad del cadáver. No es necesario más.

Entre un hito y otro, Indridason confirma lo que ya dejó intuir con Las marismas, que su protagonista, el inspector Erlendur Sveinsson, es una extraordinaria recreación, porque Indridason se desenmascara como un maestro a la hora de asociar la acción y el clima de la novela a la propia búsqueda de Erlendur por redimir su propia biografía. Exponente, sin duda, de la notable penetración psicológica de las novelas de Idriadason.
3. Stieg Larsson (Suecia)


El gran boom de la literatura policíaca. El gran best seller, sin más. Al éxito de El hombre que no amaba a las mujeres hay que sumar ya esta segunda entrega de la trilogía de Millennium, verdadero fenómeno de talla mundial, escenificación novelística del periodismo de denuncia y la literatura negra que ha alcanzado un desmesurado eco.

Larsson (Västerbotten, 1954- Estocolmo, 2004), que se dejó la vida en ello y murió de un ataque al corazón antes de ver publicadas las novelas -las especulaciones sobre si fue o no asesinado no se detienen, mientras tanto-, concibe su obra prácticamente como un testimonio periodístico, afinando los detalles a su último extremo, contra la extrema derecha y la corrupción económica. Tiene esa habilidad inusitada que te condena a leer la novela de principio a fin cuanto antes.

No podrán dejarla. Sucedió con la primera y también con La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Y sucederá con la tercera, La reina en el palacio de las corrientes, que llegará en junio. El día 5. Por supuesto, de manos de la editorial Destino.

Como saben, Millennium -tres millones de ejemplares vendidos en Suecia, país con seis millones de habitantes; y exactamente igual en media Europa- está protagonizado por un periodista, Mikael Blomkvist, editor y cofundador de la revista que sirve para denominar la trilogía, Millennium, y por la 'hacker' Lisbeth Salander, que en esta segunda novela aparta a Blomkvist de todo protagonismo y se erige en centro de una obra poderosa, contundente, entretenida, que homenajea a Ed McBain y a Sjöwall y Wahlöö.
4. Henning Mankell (Suecia)
Quizás a Henning Mankell (Estocolmo, 1948) se le ha encasillado. Sí, resulta obvio que con el éxito inusitado de la serie de su inspector Wallander se le haya erigido como el gran nombre de la novela negra europea. Lo es. Pero también mucho más: porque Mankell, siendo clásico en su concepción de la novela policíaca, es, por supuesto, un maestro de la intriga y de la acción, pero ante todo un narrador extraordinario, inteligente, comprometido, metódico, riguroso. Y si cabe emplear un único adjetivo: profesional.

Con El chino pone un nuevo límite a su trayectoria. Porque emprende una novela totalizadora, globalizadora, extraordinaria: sin duda, de adscripción al género negro, pero que, en cierto modo, estaríamos reduciendo, empequeñeciendo, si nos quedamos aquí. Y, como siempre, es un Mankell obsesionado en retratar nuestro mundo y sus contradicciones.

Pero Mankell es, ante todo, Wallander. Un inspector atropellado por la posmodernidad, con la sensación permanente de fracaso por su matrimonio roto y la complicada relación con su hija, lastrado por el sobrepeso y su afición al alcohol que, sin embargo (o precisamente por eso), se ha convertido caso a caso en uno de los más interesante sabuesos de la novela negra universal.

Con todo, el mayor mérito de Mankell es la capacidad que tiene su escritura para indagar en otras realidades más profundas que el propio caso a resolver, algo que denota su conocida frase: "¿Quién mató a quién? A mí lo que me interesa es indagar qué ha pasado y por qué". Estos son los diez títulos que, por el momento, componen la serie: Asesinos sin rostro, Los perros de Riga, La leona blanca, El hombre sonriente, La falsa pista, La quinta mujer, Pisando los talones, Cortafuegos, La pirámide y Antes de que hiele. Todos, por supuesto, en Tusquets Editores.
5. Jo Nesbo (Noruega)

Por fin. Jo Nesbø llegó a las librerías españolas. Una de las últimas sensaciones entre los seguidores del género negro desembarcó en España hace unos meses con Petirrojo (RBA) una singular e implacable novela que da a conocer a Harry Hole, el agente ahora ascendido a comisario que ha protagonizado las obras del autor noruego y que es el culpable de que hoy se le conozca como uno de los grandes autores policíacos escandinavos. Y esas son palabras mayores.

Nesbø, aparentemente, se desdobla de continuo en el propio Harry, del mismo modo que sus novelas juegan siempre con el espejo de la Historia. Así como el tratamiento parcial del pasado, no ya de quienes vencieron, sino el triunfo de la historia que queremos realmente creer. Como una investigación policial. Como la misma vida.

En Petirrojo, también. En ella, Harry Hole busca a un fantasma llamado Daniel Gudeson. Un ángel que regresa cincuenta y cinco años después desde los campamentos de la Waffen-SS en Asalcia para juzgar a los vivos y a los muertos: a todos aquellos que le traicionaron. Gudeson era uno de los soldados noruegos que se sumaron a las filas de Hitler tras la invasión del país nórdico. El principal problema para Harry Hole es que, según todos los testimonios que ha conseguido reunir, murió en 1944. ¿Quién es entonces el anciano que ha encargado en el mercado negro un rifle Marklin, el arma favorita de los asesinos a sueldo?
6. Karin Fossum (Noruega)

La creadora del inspector Konrad Sajer es una de las autoras más consolidadas de la nueva narrativa policíaca escandinava. Para muchos, la mejor. Su estilo se centra en la introspección y las motivaciones psicológicas de los personajes que protagonizan las historias criminales. Responde a la definición de Justo Navarro: "El crimen es arbitrario, placentero, patológico, espectacular. No se ciñe a una lógica social, sino individual o racial. Responde a caprichos sexuales, o políticos, extremistas como una manía".

Tras su debut con El ojo de Eva, Karin Fossum (Sandefjord, 1954) ha merecido lo más granado de los premios literarios escandinavos: los premios Riverton y la Llave de Cristal a la mejor novela policíaca por No mires atrás y el premio de los libreros noruegos por ¿Quién teme al lobo? Las tres, publicadas en España por Grijalbo, forman parte de la serie de Sajer.

Como también Una mujer en tu camino, ya en Mondadori, una estremecedora historia. Un vendedor de maquinaria agrícola, que el 20 de agosto esperaba a la esposa que fue a buscar a India, no llega al aeropuerto porque su hermana sufre un gravísimo accidente de tráfico. Es el día en que aparece en un descampado una mujer extranjera, asesinada con "una brutalidad inusual en la historia del crimen noruego".
7. Liza Marklund (Suecia)


Es la reina, esta vez sueca, de la novela negra. La culpa, claro, es de Annika Bengtzon y de la serie protagonizada por esta intrépida periodista y madre de familia. Liza Marklund, rubia, guapa y polémica, ha vendido la friolera de nueve millones de ejemplares en su país. En España llegó de la mano de Grijalbo con Dinamita y Studio Sex hace ya unos años.

Desde entonces, no se ha prodigado, aunque en su país mantiene una fenomenal polémica a raíz de dos de sus novelas aún inéditas en España, Escondidas Asilo, que cuenta la historia de Maria Eriksson, conocida por Mia, una ciudadana sueca casada con un libanés que denunció por agresión y extorsión, antes de huir a los Estados Unidos.

Ex periodista de 38 años, vive con su marido y sus tres hijos en Estocolmo. Bengtzon, como Marklund, también es periodista -jefa de sucesos de un prestigioso vespertino-, está felizmente casada, tiene dos hijos y compagina sus intrigantes investigaciones con las labores domésticas propias del hogar. A Marklund no le tiembla el pulso si se le asegura que, con ella, el feminismo ha llegado al género negro.
8. Khell Ola Dahl (Noruega)

Kjell Ola Dahl (Oslo, 1958) está casado y tiene tres hijos; vive en una granja de la que él mismo se ocupa en Askim, a las afueras de Oslo. Después de una década de gran éxito en su país, Noruega, se lanza a conquistar el resto del mundo. Sus detectives Gunnarstranda y Frølich ya han alcanzado el nivel de culto en Noruega y están a punto de conseguir lo mismo en el extranjero.

Los críticos suecos han tenido que admitir que su admirado Henning Mankell tiene un colega noruego que comparte con él la cima de la novela policíaca. Con su bagaje en psicología y en derecho, Dahl añade una dimensión fascinante y poco común a sus historias. Sus novelas siempre están muy bien documentadas, con unos argumentos (y un suspense) perfectamente construidos y se mueven en un realismo social sin sentimentalismos, en la más pura tradición escandinava.

Pero, a diferencia de muchos de sus colegas nórdicos, Dahl añade unos toques de sarcasmo a una atmósfera oscura y sugestiva. Debutó en 1993 con la novela policíaca Dødens Investeringer, en la que encontramos por primera vez a Gunnarstranda y Frølich, que rápidamente se han convertido en los policías de ficción más conocidos de Noruega. La muerte en una noche de verano es la primera novela traducida al español. Planeta también ha publicado Un muerto en el escaparate.
9. Anne Holt

La ex ministra de Justicia de Noruega, Anne Holt (Larvik, 1956), es en número de ventas la gran reina de la novela nórdica, aunque todo es, si hablamos de gustos, relativo. Aunque, en España al menos, ha explotado ahora, Holt se dio a conocer en España hace ya unos años con Castigo (Ediciones B), en el superintendente Yngvar Stubo era entonces sólo comisario y Inger Johanne Vik, una criminóloga dispuesta a colaborar con la Policía. Ya en Crepúsculo en Oslo (Roca Editorial) forman un dúo implacable, pero también un matrimonio feliz, que le da la vuelta al tópico del investigador privado nórdico: lobo solitario peleado con el mundo.

Ellos persiguen a un asesino de famosos, pero Holt lo que, busca, realmente es reflexionar sobre la pérdida de valores de la sociedad contemporánea, el gran tema que obsesiona a los autores nórdicos. Ahora, acaba de aparecer Una mañana de mayo, otra vez en Roca Editorial, en la que, sine embargo, el matrimonio no atraviesa un buen momento. Ambos deberán investigar el secuestro de la presidenta de EE UU durante una visita a Noruega, y, entre ellos, se cruza un agente del FBI. Pero, sobre todo, aparece Hanne Wilhelmsen, la otra gran detective de Holt, aunque las novelas de su serie no han llegado todavía a España.
10. Håkan Nesser (Suecia)

Uno de los últimos en llegar, pero habrá que prestarle atención. Hakan Nesser (Kumla, 1950). Después del gran éxito de la serie del comisario Van Veeteren, ambientada en la imaginaria Maardam, situada en algún lugar del norte de Europa, Nesser se ha convertido en muy popular. En 1999, con Carambola, séptima novela de la serie del comisario Van Veeteren, recibió el prestigioso premio Glasnyckeln a la mejor novela policíaca del año en toda Escandivia.

De Nesser, RBA ha publicado La tosca red y  La mujer con un lunar. "Si quieres escribir sobre las cosas realmente importantes en la vida -opina Nesser- ,también has de abarcar el tema de la muerte. Porque solamente sintiéndonos cerca de la muerte empezamos a pensar en las cuestiones esenciales. En este sentido, las novelas policíacas son de vital importancia. Se habla de la muerte de manera natural".

Et in litteris ego


Siempre me ha llamado la atención el extraño fenómeno de convergencia que se produce, al menos en mi caso, no sé en los de mis colegas, mientras se escribe un libro.
     La obra que en ese momento tengo entre manos se convierte en un mecanismo de succión literaria, en una especie de remolino o sumidero hacia el que fluyen, por él atraídas y absorbidas, decenas de frases procedentes de las lecturas realizadas al hilo de la escritura.
     Citaré algunas... Todas ellas proceden del segundo volumen de Diarios (2004-2007) (Pepitas de Calabaza, Logroño, 2011) de Iñaki Uriarte, escritor del que nada sabía hasta el momento de abrir ese libro, cosa que hice, ¡vaya por Dios!, el mismo día de 2010 en que me puse a escribir Galgo corredor. Tal es, por cierto, el título de esa parte de mi egografía, aún por terminar. Lleva adosado un subtítulo: Los años guerreros (1952 a 1964).
     A saber...
     "Borges, en Profesión de fe literaria:
     "Este es mi postulado: Toda literatura es autobiográfica (...) El personaje que importa en la novela pedagógica El Criticón (...) es el fraile Gracián (...) Asimismo nuestra cortesía rinde credulidades a Shakespeare cuando éste infunde en cuentos añejos su palabreo magnífico, pero en quien creemos verdaderamente es en el dramatizador, no en las hijas de Lear (...) He declarado ya que toda poesía es plena confesión de un yo, de un carácter, de una aventura humana. El destino así revelado puede ser fingido, arquetípico (novelaciones del Quijote, del Martín Fierro, de los soliloquistas de Browning, de los diversos Faustos), o personal: auto-novelaciones de Montaigne, de Tomás de Quincey, de Walt Whitman, de cualquier lírico verdadero. Yo solicito lo último".
     Y un poco más adelante...
"Yo (por Iñaki Uriarte), que tantas veces digo yo, comparto, como el joven Borges, "nuestra codicia de almas, de destinos, de idiosincrasias, codicia tan sabedora de lo que busca, que si las vidas fabulosas no le dan abasto, indaga amorosamente la del autor". Ahora acaban de salir dos libros escritos por las criadas de Borges y Proust: Fanny y Céleste. Voy a ir rápida y amorosamente a comprarlos".
     Y aún...
"En el siglo IV san Agustín dijo que a Dios había que buscarlo dentro de uno mismo y no en el mundo exterior. Entonces decidió contar su vida de pecador juvenil y su conversión al cristianismo. Ni a Cardano, ni a Cellini, ni a Montaigne les movió nada parecido. Narraron sus vidas muy ufanos de ellas, sin arrepentirse de nada, porque se les ocurrió hacerlo así.
     "Lo inaudito es que hasta san Agustín apenas se hubiera escrito casi nada en primera persona del singular y que tuviesen que pasar más de mil años hasta que alguien volviera a hacerlo. Esto quiere decir que no tenemos ni idea sobre cómo fueron los hombres del pasado.
     "Cardano escribió Mi vida en 1576, un año antes de morir. Dijo que quería imitar a Marco Aurelio, cuyos Pensamientos acababan de conocerse. Pero de eso, nada. Compuso un libro muy íntimo, mucho más lleno de detalles particulares que de grandes pensamientos moralizantes y dejó una de las primeras imágenes en letra impresa de un individuo: el autorretrato emotivo y vivísimo de un tipo estrafalario, inteligente, difícil de tratar.
     "Unos pocos años antes Cellini había tenido la ocurrencia de dictar su vida a un joven ayudante mientras trabajaba en el taller. El resultado fue otro libro extraordinario: De vita propia, que se lee como una novela moderna y enseña más sobre aquella época final del Renacimiento que veinte enciclopedias de historia del arte.
     "Montaigne no leyó ni a uno ni a otro (el libro de Cardano se publicó en 1663 y el de Cellini en 1728). Pero en los mismos años de finales del siglo XVI escribió sus Ensayos, lo que él consideró "el único libro de su especie en el mundo". Tal vez no fuera rigurosamente así. En Cardano ya hay muchas cosas que recuerdan a Montaigne, pero él no lo sabía.
     "De esa especie de libros, motivados por la descripción y expresión de la individualidad, ha derivado una literatura frondosísima de la que estos apuntes no son más que el último mono subido en la última rama".
     Bueno, bueno... El antepenúltimo, amigo Iñaki, porque Trapiello sigue, volumen tras volumen, con su espléndido Salón de pasos perdidos y ahora llego yo.
     Discúlpame, por cierto, tan larga cita. No sé si estoy infringiendo las severas normas del copyright. Quizá sea piratería. Podemos arreglarlo, si te parece, invitándote yo, o mejor los de Planeta, a una panzada de ostras con Dom Perignon, a no ser que lo uno o lo otro, o ambas cosas, no sean de tu agrado. Cava, no, por favor. Prefiero, incluso, el txakolí, que no es gran cosa, aunque mejor sería una botella, o dos, de vino de Alsacia, muy seco y muy frío, si no tienes inconveniente.
     Te confieso que nunca había oído hablar de Cardano, pese a contar en mi curriculum con una licenciatura en Filología Italiana. Voy rápida y amorosamente a comprar su libro, aunque de sobra sé que será difícil encontrarlo, y luego me iré un ratito a Salamanca, como si fuese uno de esos periodistas aparentemente ignaros de que todo el mundo -políticos, cantantes, empresarios, deportistas, cortesanas, narcotraficantes, actores, malhechores...-, y no sólo los escritores, son gente dada a escribir memorias. ¿A qué viene entonces tanto asombro?
     Vale ya. Lo dejo aquí.
     Consciente soy de haber transgredido uno de los preceptos de Hemingway. Ése que dice: "no tratéis de explicaros".
     ¡Pues qué le vamos a hacer!

www.elmundo.es

«Algunas grandes editoriales acabarán dedicándose al entretenimiento audiovisual»


  •  Cree que el libro en papel sobrevivirá, pero va quedar reservado a publicar obras canónicas
  • Argumenta que Amazon no es el gran enemigo a batir, pero advierte de que “es un monopolio que lamina todo”

Enrique Redel, editor de Impedimenta, no soporta la mediocridad en el arte de editar. Apuesta por publicar libros de bella factura, aunque resulten más caros. Su editorial se ha hecho un nombre al apostar por la literatura británica del siglo XX y autores contemporáneos de calidad irrebatible, como Stanislaw Lem, Natsume Soseki, Mircea Cartarescu –eterno candidato al Nobel de Literatura- o Penelope Fitzgerald. Redel piensa que la crisis del sector editorial ha tocado fondo, aunque advierte de que los tiempos dorados de las grandes tiradas jamás volverán. Su sello, junto a las editoriales del grupo Contexto, en la que están integradas Libros del Asteroide, Nórdica, Periférica y Sexto Piso, publicarán de forma conjunta títulos ambiciosos cuyo coste es demasiado grande para asumirlo en solitario. Serán dos o tres libros al año, que pueden venderse a un precio de 30 euros, con una edición impecable y una excelente traducción. Enrique Redel argumenta que las pequeñas editoriales soportan mejor la crisis que las grandes, que se han volcado en exceso en títulos de rápido consumo. “Muchos de mis libros más queridos han sido fracasos comerciales”, explica. 

Novedad editorial: "La expulsión de los moriscos: La solución"

La expulsión de los moriscos

Libro de historia de España y del Mediterráneo en los siglos XVI y XVII. Más de cien años de intentos de integración de los moriscos desde la toma de Granada no fueron suficientes. En una Europa que vivía guerras civiles de religión y un Mediterráneo en peligro de caer en manos del imperio otomano, es posible que lo mejor para todos fuese lo que sucedió, testigos relatan que en el puerto de Valencia muchos cogieron el barco con alegría hacia tierras moras. 

Fue la solución, la única que había quedado tras fracasar todos los intentos de integración tras más de cien años desde la reconquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492.

Triste final no querido y prorrogado varias veces por  parte de las autoridades españolas, que se vieron forzadas a tomar la última medida, la expulsión, como única salida a un problema complejo, en el que entraban en juego las guerras de religión, comunes en otras partes de Europa, la integración no lograda de una comunidad refractaria no sólo en materia de religión, sino que tenía su propia lengua, costumbres y vestidos ajenos al común de los españoles. Asimismo, se unía el apoyo que los moriscos prestaban a las frecuentes acometidas de los piratas turcos y berberiscos, en el marco de la temible flota del imperio otomano, el mismo que se hacía presente en el centro de Europa, ante Viena, o en las costas del Levante español.

¿Fue un acierto o fue un error su expulsión? O dicho en lenguaje actual ¿nos gustaría que en el sur de la península ibérica existiese una nación islámica, quizás con estado propio?

A la luz del marco geopolítico del Mediterráneo y de Oriente Medio que cada cual responda a esa pregunta. El libro trata de responder a las razones de la expulsión de los moriscos desde todos esos ángulos.

Contenido.-

R.Altamira:
  1. Los mudéjares
  2. La condición social de los mudéjares
  3. Los mudéjares: su conversión
  4. Legislación y procedimientos inquisitoriales contra los moriscos
  5. Causas y precedentes de la expulsión de los moriscos
  6. La expulsión
JM Álvarez:
  1. Contexto histórico
  2. Entorno geopolítico
  3. Guerra en España y contraataque en el Mediterráneo
  4. La única solución que quedaba cuando ya se habían intentado todas
  5. Bando de la expulsión de los moricos del Reino de Valencia

http://www.amazon.es/expulsi%C3%B3n-los-moriscos-soluci%C3%B3n/dp/1506190456/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1425688386&sr=1-1&keywords=la+expulsion+de+los+moriscos

Accceso al libro aquí:
www.amazon.es

Novedad editorial: "La guerra de Granada", de Diego Hurtado de Mendoza


1568, víspera de Navidad, Granada. Los moriscos se alzan en armas, la violencia inunda las Alpujarras y se extiende por los valles y las costas del sureste de la península ibérica. Esperan que les llegue el apoyo de los otomanos. La escuadra turca se mueve por el Mediterráneo con total impunidad. Turcos y berberiscos asolan la costa del Levante y del sur de la península, llevando miles de cautivos al norte de África. Las Baleares sufran continuas rapiñas, Formentera ha quedado deshabitada. Hay zonas de la costa habitadas sólo por moriscos, que facilitan ayuda a los saqueadores. Los moriscos esperan la restauración de Al Andalus y están dispuestos a llegar hasta el final.
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Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) es el autor de esta obra sobre la sublevación de los moriscos en el reino de Granada, en tiempos de Felipe II. Antonio Domínguez Ortiz valora así la obra y el autor:
«La Historia de la guerra de Granada es un hito en nuestra literatura histórica. Pocas obras conjugan como ella la riqueza y exactitud de la información, la profundidad del pensamiento y la galanura del estilo.

»Su autor se formó en la corte del Emperador, de quien fue hombre de confianza, encargado de importantes misiones militares y diplomáticas. Hijo del primer marqués de Mondéjar, nació en la recién conquistada Granada (1503), adquirió vasta experiencia del mundo a través de sus viajes y estancias en Flandes, Inglaterra e Italia, donde fue embajador en Venecia y Roma, gobernador de Siena y representante de Carlos V en el concilio de Trento. Fue, sobre todo, en Italia donde adquirió su extraordinaria colección de códices griegos y latinos que legó a Felipe II para la biblioteca de El Escorial. Humanista y hombre de mundo, cultivó la poesía, que se consideraba parte de la formación de todo hombre culto, pero aquí nos interesa sólo su contribución a la historia, que hasta cierto punto, fue fruto de la casualidad o de las circunstancias. Cayó en desgracia de Felipe II, quien lo desterró de la corte y luego lo envió a servir a la guerra de Granada que acababa de estallar.

»Don Diego estaba muy vinculado a Granada por su familia, que allí ejerció mucho tiempo la Capitanía General. Los marqueses de Mondéjar entraron con frecuencia en conflicto con los poderes locales y la Inquisición, a veces por defender a los maltratados moriscos. Por esa circunstancia y por su carácter humano y cosmopolita comprendía las razones de los sublevados, y una corriente de secreta simpatía hacia ellos aflora en muchos lugares de su Historia, a la vez que la crítica de los que dirigían las operaciones militares. Se comprende, pues, que la obra permaneciera inédita hasta 1627, pero corrieron muchas copias (…).

»Para Menéndez Pelayo, Hurtado de Mendoza fue el hombre más italiano de todo el Renacimiento español, y esto es cierto también en cuanto a su obra histórica, que no sólo está impregnada del estilo de Salustio y Tácito sino que también muestra las huellas del estudio de Maquiavelo y Guicciardini. El empeño de imitar a los clásicos se traduce en el estilo sentencioso, algo amanerado, lo que no impide que sea la Historia de la guerra de Granada una obra de lectura apasionante y uno de los clásicos de la literatura castellana. Son justamente celebrados sus semblanzas de los castillos de ambos bandos: Abenhumeya, Abenabóo, el marqués de los Vélez... y de episodios como el levantamiento de los moriscos del barrio granadino del Albaicín o el sangriento cerco y asalto de Galera.»

(AAVV, Historia de la Literatura I, Cátedra, Madrid 1990, pp.454-455)