John Steinbeck, Las uvas de la ira

Una familia se ve obligada a abandonar su casa, desahuciada por el banco, y viaja a otro lugar en busca de una vida mejor
 
Empédocles (493 a.C.-433 a.C) le confiere al amor un lugar central en su sistema filosófico. El amor siempre presente, en mayor o menor grado, es una fuerza motriz en continua lucha contra el odio. Para Empédocles, el amor une en un círculo armonioso los cuatro elementos: el agua, el fuego, la tierra y el viento. El odio, potencia presente en esta unidad, ejerce la labor de una cuña, y se empuja vertiginosamente entre los elementos para separarlos. El movimiento que se crea es un vaivén entre amor y odio, entre armonía y desorden, entre calma y tormenta. La realidad de la que habla el filósofo griego es cíclica. Después de una lucha tormentosa el amor vuelve a predominar, vence el odio y funde de nuevo los elementos en una sola unidad. El desplazamiento no lleva a la creación de nueva materia, sólo ocurre un cambio en las combinaciones. 

Anthony Burgess.- La naranja mecánica


La historia está basada en un suceso de la vida real sufrido por Burguess. Cuando el autor volvió de Malasia a Londres, en 1944, su esposa, quien estaba embarazada, fue violada por cuatro soldados norteamericanos y, debido a la paliza, la mujer perdió al bebé. Esta tragedia en la vida de Burguess lo inspiró para escribir su obra maestra, y más en específico a recrear la escena de la violación de una mujer a manos de una pandilla.

Anthony Burgess, Sinfonía napoleónica

Novela de arte. Esas son las palabras justas para describir Sinfonía napoleónica. Un texto que intenta acercar la prosa, lo contado, la vida de Napoleón Bonaparte (Ajaccio, 1769 - Santa Elena, 1821), a la música, a la Tercera sinfonía de Beethoven, dedicada también al héroe francés. El autor y compositor inglés Anthony Burgess (Manchester, 1917- Londres, 1993), renombrado, entre otros libros, por La naranja mecánica (1962), se sintió fascinado como el músico alemán por el joven héroe de la Revolución francesa, quien se convertiría en villano cuando se autodeclaró Emperador de una República. 

Los 10 imprescindibles de la literatura rusa



La literatura rusa, aunque para muchos represente una forma árida, lenta y dura de escritura, nos ha dejado a lo largo de la historia muchísimas perlas que todo buen lector de exquisito paladar debe conocer. Los grandes iconos del Siglo de Oro de la literatura rusa los encontraremos fundamentalmente a lo largo del siglo XIX, y la herencia de estos durante el XX, con la época conocida como la Edad de Plata, para finalmente entrar en decadencia en la época post soviética.

En este decálogo de imprescindibles os relataré los que, a mi juicio, son aquellos escritores rusos de los cuales al menos hay que leer alguna cosa en la vida, aunque sea sólo su obra maestra. Lo cierto es que al principio cuestan un poco, pero luego empiezas a cogerle el gustillo. Quizá la sensación de “aridez” me la transmitiese mi padre, ya que le recuerdo “practicando” para leer a los rusos. Me viene a la memoria cuando quiso leer Tierras roturadas y comenzó primero con El Don apacible para ir asimilando la prosa de Solojov en pequeñas dosis. Decía, “me estoy entrenando”.

La Abeja Maya, un cuento maldito

Constituyendo todo un éxito en los setenta gracias a su excelente adaptación animada, "La abeja Maya" no solamente es recordada por las personas que actualmente tenemos más de treinta y cinco años, sino que gracias a las distintas reemisiones televisivas así como a reediciones en video la serie se ha ido manteniendo presente en nuestras vidas. Es por ello que no debería extrañarnos que los niños y niñas de hoy todavía conozcan a este personaje y sus entrañables aventuras.