Google Ngrams, una herramienta para analizar los trending topics de la literatura

Books Ngram Viewer es una aplicación lanzada por Google en 2010 de la que sorprendentemente se ha hablado muy poco en todo este tiempo. La aplicación utiliza una base de datos compuesta por más de 500 mil millones de palabras sacadas de más de 5,2 millones de libros digitalizados entre 1500 y 2008 en algunos de los idiomas más habituales. Funciona a modo de buscador, informando del número de veces que una palabra ha sido utilizada en la literatura ‒en los libros escaneados‒ en un año en concreto. También es posible realizar gráficas con la evolución del uso de una palabra a lo largo de un período de tiempo o comparar la cantidad de veces que se han utilizado varias palabras.

Esta aplicación puede ser una herramienta muy valiosa para realizar análisis históricos, lingüísticos o literarios. Si se saben interpretar los datos, el tipo de palabras que utilizan los libros puede darnos información muy útil sobre el momento histórico en que fueron escritos. Por ejemplo, los libros usan un vocabulario distinto si están escritos en época de crisis. Además, es posible hacer búsquedas concretas, como las referencias que se hacen de un escritor alemán judío antes, durante y después de la Alemania nazi; o se puede determinar, con relativa certeza, la aparición de determinados conceptos, como por ejemplo la malaria. También se pueden analizar los trending topics de la literatura, los temas que se ponen de moda y que innevitablemente están relacionados con el contexto histórico.

Christopher Lasch, La rebelión de las élites


La rebelión de las elites no es un asunto nuevo; es seguramente una consecuencia tardía de la gran transición europea del siglo dieciocho. 

Muchos de los vicios y deformidades que denuncia Cristopher Lasch despuntan ya, de manera más o menos obvia, en los textos de Rousseau. De modo que la idea puede sonar escandalosa pero no es, en rigor, una novedad; en realidad, desde el título se sitúa Lasch en un diálogo con Ortega, con Julien Benda y también con Walter Lippman y Lionel Trilling: forma parte junto con ellos de un tradición dentro de la cual sus razones adquieren hondura y complejidad.

Listas de espera de casi un año en las bibliotecas

Los recortes drásticos en la compra de novedades y el incremento de lectores sin recursos disparan las reservas y los meses para tener acceso a la lectura de los libros favoritos

Nadie fallecerá aguardando leer un libro, aunque muera de impaciencia. Las listas de espera de las bibliotecas públicas de Madrid y Cataluña suman un retraso de casi un año para leer las novelas de éxito. En Madrid hay 81 peticiones o reservas de Palmeras en la nieve (Temas de Hoy), obra de Luz Gabás. La chica del tren (Planeta), de Paula Hawkins, colapsa Cataluña, tiene 85 reservas. En ambas comunidades -cada turno de lectura por usuario es de un mes-, cada vez hay menos presupuesto para comprar novedades y más personas que acuden al préstamo público para no dejar de leer a pesar del bolsillo bajo mínimos.

Cuando la demanda crece y los presupuestos se recortan, el acceso a la cultura salta por los aires. Por ejemplo, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del PP decidió que, en los Presupuestos Generales del Estado de 2012, las bibliotecas tendrían que dejar de recibir ayudas para la compra de ejemplares. Congelaron a cero toda la legislatura, a pesar de lamentar el bajo índice lector de la población.

La lista recorre el resto de best-sellers que coronan los medios de comunicación y las librerías. Los más vendidos son los más prestados. Lo que más llama la atención es que Palmeras en la nieve es una obra de hace casi cuatro años. La lista de espera madrileña continúa con La chica del tren (71 reservas) y La amiga estupenda (Lumen), de Elena Ferrante (57 reservas).

Los epónimos, esos grandes desconocidos de nuestra lengua

Javier del Hoyo, Doctor en Filología Clásica, autor de Eponimón

Los epónimos, esos grandes desconocidos de nuestra lengua. Nadie sabe definir lo que son, pero se usan a todas horas. Todo el mundo ha visto la gala de los Oscar, se ha bañado en un jacuzzi o ha armado la marimorena. En todas esas expresiones hay un epónimo. No son más que aquellas palabras cuyo origen está en un nombre propio, ya sea de una persona, una ciudad o hasta un bar.

Algunos son más que conocidos, como ese famoso: '¡Anda, se parece a mi tío Oscar!' que dio nombre al premio más prestigioso del mundo del cine. Otros son casi desconocidos, como que la famosa bañera con burbujas debe su nombre a su inventor, Cándido Jacuzzi, o que la popular expresión 'Armar la marimorena' se debe a la taberna madrileña María Morena, que en el siglo XVI reservaba el buen vino para sus mejores clientes, lo que provocaba líos con el resto.

Las mujeres que amaron a Carlos V

Isabel de Portugal, retratada por Tiziano

Almudena de Arteaga publica «Por amor al emperador», una novela sobre las damas que marcaron la vida del hombre más poderoso de su tiempo

Hablan las mujeres que quisieron a Carlos V. Las que le amaron con pasión, las que le fueron leales hasta sus últimos días y también aquéllas que marcaron fugazmente su vida. Almudena de Arteaga (1967) da voz a diecisiete de ellas en su nueva novela histórica, «Por amor al emperador» (La Esfera de los Libros, 2016). Un libro que arranca con la voz femenina más importante en la vida del emperador, su tía Margarita de Austria. «Ninguna influyó tanto en la vida del futuro Carlos V como Margarita. Fue una mujer admirable que supo educar perfectamente a todos los hijos que estuvieron a su cargo».

La hermana de Felipe I de Castilla se encargó de la educación de Carlos y de sus hermanas en su pequeña corte de Malinas, debido a la larga ausencia de los padres. En sus ansias por hacerse con la Corona de Castilla, Felipe el Hermoso y su esposa, Juana, dejaron atrás a sus cuatro hijos de corta edad y viajaron a la península a reclamar la herencia de la fallecida Reina Isabel. La prematura muerte de Felipe y la locura de Juana dejaron la tutela de los niños en manos de su tía hasta que llegaron a la adolescencia.