Tennyson: La dama de Shalott, poema

La dama de Shalott, John Atkinson Grimshaw, 1875

I

En la ribera, durmiendo,

grandes campos de cebada y centeno
visten colinas y encuentran al cielo;
por el campo nace el sendero
hacia las mil torres de Camelot;
y arriba, y abajo, la gente anda,
mirando los lirios que florecen,
en la isla que río abajo emerge:
la isla de Shalott.
Tiembla el álamo, palidece el sauce,
grises ráfagas estremecen los aires
y la ola, que por siempre llena el cauce,
por el río y desde la isla distante
fluye incesante hasta Camelot.
Cuatro muros grises: sus grises torres
reinan el espacio entre las flores,
y en el silencio de la isla se esconde
la dama de Shalott.
Tras un velo de sauces, por la ribera,
las pesadas barcas arrastradas
por lentos caballos; y furtiva,
una vela de seda traza
surcos de espuma, hacia Camelot.
Pero ¿quién la vio saludando?
¿o en la ventana de su cuarto mirando?
¿o acaso es conocida en el reino
la dama de Shalott?
Sólo los segadores, muy temprano,
cuando arrancan los maduros granos,
oyen ecos de un alegre canto
que brota desde el río, alto y claro
hasta las mil torres de Camelot:
Bajo la luna el segador trabaja,
apilando haces en las eras altas.
Escucha y susurra: “es ella, el hada,
la dama de Shalott”.

Érase una vez Hans Christian Andersen

La primera página del cuento de Hans Christian Andersen

El hallazgo del considerado primer cuento del autor de ‘El patito feo’ arroja nueva luz sobre su obra ‘La vela de sebo’, que pudo ser escrito por su creador cuando tenía 18 años

HISTORIA DE LA LITERATURA FRENTE A TEORÍA DE LA LITERATURA


La historia literaria ha sido objeto en los últimos tiempos de duras críticas por parte de los teóricos de la literatura. Muchas de estas críticas son inmotivadas y contradictorias. La comunicación examina estas críticas, repasa sus contradicciones y defiende la validez de la Historia literaria como medio de estudio de la literatura.
De los diversos métodos de estudio de la literatura, la historia literaria es, quizá, el más contradictorio. Contradictorio porque se han hecho y se siguen haciendo historias literarias, al tiempo que la teoría de la literatura ponía bajo sospecha la posibilidad de un acercamiento histórico a la literatura. Un método, por lo tanto, cultivado en la práctica con asiduidad y duramente combatido en los estudios de teoría.