Biografía de Julián Juderías

Julián Juderías


Julián Juderías y Loyot nació en Madrid el 16 de septiembre de 1877, donde murió el 19 de junio de 1918. Su padre era Mariano Juderías Bender, traductor de Macaulay, y su madre una dama francesa. Fue discípulo de Menéndez Pelayo. Además de historiador, fue sociólogo, crítico literario, periodista, traductor e intérprete.

Juderías dominaba dieciséis idiomas, como el alemán, el húngaro, el portugués, el francés, el italiano, el inglés o el ruso  y había leído en su lengua de origen multitud de falsedades que circulaban por Europa, incubadas en los ámbitos académicos de los respectivos países y que habían transcendido a la opinión pública, sin fundamento científico ni contraste con la realidad histórica. A toda esa suerte de bulos y  mitos los calificó de "leyenda negra", una expresión que ya había sido utilizada por Emilia Pardo Bazán, Vicente Blasco Ibáñez y Cayetano Soler. 

Pero el mérito de Juderías es el de haberla popularizado hasta el punto de que ahora es usada más allá de nuestra lengua en otros países cuando éstos se intentan defender de la imagen denigrante y basada en tópicos que de ellos se tiene en el extranjero. 

Juderías demostró que la imagen denigrante de España era una "leyenda", un mito creado por sus enemigos y aceptado sin contrastar por gran parte de la opinión pública internacional, y frente a ella alzó la bandera de la ciencia histórica. 

Así fue como publicó La leyenda negra y la verdad histórica: Contribución al estudio del concepto de España en Europa, de las causas de este concepto y de la tolerancia política y religiosa en los países civilizados, publicada en 1914 y que el lector tiene en sus manos. Aunque en 1917 hizo una edición ampliada, en la original está toda la impronta y el impacto originario que la hizo célebre. 

Esta obra es de plena actualidad, pues el discurso de la leyenda negra ha sido asumido por los movimientos separatistas, que intentan destruir España desde el interior, utilizando siempre la falsedad histórica como argumento.

Él mismo explicaba así el problema de la visión que otros pueblos tienen de España: «Anda por el mundo, vestida con ropajes que se parecen a la verdad, una leyenda absurda y trágica que procede de reminiscencias de lo pasado y desdenes de lo presente, en virtud de la cual, querámoslo o no, los españoles tenemos que ser, individual y colectivamente, crueles e intolerantes, amigos de espectáculos bárbaros y enemigos de toda manifestación de cultura y de progreso. Esta leyenda nos hace un daño incalculable y constituye un obstáculo enorme para nuestro desenvolvimiento nacional, pues las naciones son como los individuos, y de su reputación viven, lo mismo que éstos».

La clave de la idea-fuerza de La leyenda negra no está en denunciar que es “negra” sino que es “leyenda”.

En 1915 fue nombrado miembro de la Academia de la Historia.

Otros libros de carácter histórico:

España en tiempos de Carlos II el Hechizado: Premio Charro Hidalgo en el concurso abierto por el Ateneo de Madrid en 1908-1910, Madrid, Tip. de la Revista de Archivos, 1912.

Don Gaspar Melchor de Jovellanos: su vida, su tiempo, sus obras, su influencia social: premiada por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid, Imp. de J. Ratés, 1913.

Gibraltar: apuntes para la historia de la pérdida de esta plaza, de los sitios que le pusieron los españoles y de las negociaciones entre España e Inglaterra referentes a su restitución: 1704-1796, Madrid, Tip. de la Rev. de Archivos, 1915.

La reconstrucción de la historia de España desde el punto de vista nacional: discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en el acto de su recepción pública por el Excmo. Sr. don Julián Juderías y Loyot y por el Excmo. Sr. don Jerónimo Bécker y González, académico de número, el 28 de abril de 1918, Madrid, Imprenta Clásica Española, 1918.

Don Francisco de Quevedo y Villegas: la época, el hombre, las doctrinas: premiada con accésit por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en el concurso ordinario de 1917, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés, 1923.

(En la foto con su hija Clementina)