La bella durmiente, cuento de hadas de los Hermanos Grimm

La bella durmiente

Esta es la historia de una princesa llamada Rosa, quien cae dormida al pincharse el dedo con una rueca y quien finalmente se despierta al recibir el beso de un príncipe.

La historia de los Hermanos Grimm no es muy distinta de la que se nos ha presentado, ya que en esta intervienen los mismos personajes y las mismas situaciones, pero hubo una versión de 'La bella durmiente' anterior a esta.

Se trata de la historia de 'Talía, Sol y Luna' escrita por Giambattista Basile. Todas las ocurrencias narradas transcurren exactamente de la misma forma hasta que la princesa (Talía) cae dormida.

Todo sobre Hansel y Gretel


Cuando los celos obsesivos y enfermizos gobiernan sobre un amor devoto y ciego, no hay orden que equilibre al caos que se avecina. Y es aún peor cuando esos celos clavan sus garras sobre dos almas puras e inocentes.

Partes privadas de Jean-Luc Hennig

En “Breve historia del culo”, el escritor francés Jean-Luc Hennig configura, con lucidez, erudición y humor, un repaso por la historia de esa parte del cuerpo humano, a través de diversos relatos elaborados que desandan la anatomía, la literatura, la pintura, la medicina y la publicidad. La fascinación por esta zona del cuerpo.

El libro, publicado por la editorial española Principal de los Libros, es un novedoso estudio histórico sobre las mutaciones de esa zona, su relación con la idea de belleza y las concepciones e interpretaciones de artistas como Rabelais, Sade, Verlaine, Rimbaud, Proust, Joyce y Bataille, entre otros fascinados por ese lugar de deseo. 

"El culo data de la más remota antigüedad. Apareció cuando a los hombres se les ocurrió alzarse sobre sus patas traseras y sostenerse así. Fue un momento capital de nuestra evolución, ya que los músculos glúteos se desarrollaron entonces de un modo considerable", sostiene el autor, quien fue periodista en el diario Libération, fundado en 1973 por el filósofo Jean-Paul Sartre. 

Literatura islandesa, de las sagas a la serie negra


Los islandeses recitan de memoria fragmentos de las narraciones medievales que son la esencia de su isla remota. Halldór Laxness es el gran continuador de las sagas y Gudbergur Bergsson, el modernizador del lenguaje literario. Islandia es el invitado de la próxima Feria de Fráncfort

Cuando en 1971 llegó al puerto de Reikiavik el primer envío de los manuscritos de las sagas, procedentes de la colección que el islandés Árni Magnússon legó a la Universidad de Copenhague en 1730, acudió a recibirlos una multitud entusiasta. Puede sorprender que un país de sólo 330.000 habitantes tenga tanto apego a unos manuscritos medievales, pero los islandeses lo justifican diciendo que es en las sagas donde radica la esencia de su isla remota. Al fin y al cabo, la casa más antigua data de una fecha tan reciente como 1763. Halldór Laxness, premiado con el Nobel de Literatura en 1955, lo resumía así: "Las sagas son nuestros cimientos culturales".

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