Marco Valerio Marcial: Frase

 
"Que a nosotros, que nacimos de celtas y de íberos, no nos cause vergüenza, sino satisfacción agradecida, hacer sonar en nuestros versos los broncos nombres de la tierra nuestra"

Marco Valerio Marcial

40-104

‘México Engañado’: Un libro en contra de los engaños y la ocultación

México Engañado

Quien controla el pasado, controla el futuro. ‘México engañado’ es una invitación a conocer el verdadero pasado (y algo del presente), que responde a corta información histórica que contienen los libros de texto con los que se educa hoy a los niños de primaria.

En casi 600 páginas, Francisco Martín Moreno desglosa la información de los libros de texto gratuito de historia que utilizan los niños de cuarto y quinto año de primaria, a los que el autor considera difusores de falsedades, ocultamientos y de agresiones al conocimiento y la inteligencia de los pequeños.

Algunos de los capítulos que contiene México engañado en el primer apartado “Cómo hacer incomprensible a México”, son: ¿Los olmecas torturaban a los niños?, La quema y robo de códices, Expulsión de moros y judíos de España, Toma de Tenochtitlan, El último tlatoani, Inicia el Virreinato, La Virgen es católica: la última mentira e Iturbide, defensor del clero.

La novela histórica española en el siglo XIX

La novela histórica española en el siglo XIX

Rafael Húmara Salamanca (1815-1846)
Ramón López Soler (1806-1836)
Estanislao de Cosca Vayo y Lamarca (1804-1864)
Patricio de la Escosura y Morrogh (1807-1879)
Juan Cortada y Sala (1805-1868)
José García Villalta (1801-1846)
Enrique Gil y Carrasco (1815-1846)


El término novella comenzó a utilizarse para nombrar los relatos de ficción con una extensión entre el cuento y el romanzo. En español, primero se utilizó con la acepción italiana pasando luego a designar las narraciones extensas (romanzo en italiano y roman en francés). El relato breve será denominado a partir de entonces novela corta.

La ciencia no demuestra que Dios no existe


Carlos A. Marmelada publica el volumen «El Dios de los ateos» en el que expone los sustentos del ateísmo, basados en una «idea de los filósofos clásicos que nada tiene que ver con el Dios católico». Concluye como un latigazo a las conciencias: «No hay argumentos teóricos ni razones objetivas para ser ateo»