Hoy no tengo esperanzas

El Premio Nobel y azote despiadado de los políticos debuta como novelista -a los 88años- con 'La hija del Papa', sobre Lucrea Borgia.


Ahí le tienen: camino de cumplir 89 años y no sólo activo sino todavía incordiando, metiéndole el dedo en el ojo al poder, tan irreverente como siempre, empeñado aún en nadar contra la corriente... Dario Fo (Sangiano, 1926) no sólo mantiene intacto su compromiso político sino que despliega la misma energía que cuando era un chaval. "Hace cuatro años que no me tomo un solo día de vacaciones", nos cuenta este dramaturgo, actor, director, escritor (galardonado en 1977 con el Nobel de Literatura), autor, ilustrador, escenógrafo y sobre todo juglar moderno que, como los bufones medievales, se dedica a hacer mofa del poder y a ponerlo todo patas arriba.
Ahora ha decidido reencarnarse en caballero andante y desenfundar la espada para salvaguardar la memoria de Lucrecia Borgia. Harto de ver cómo la hija ilegítima del Papa Alejandra VI es sistemáticamente descrita como una especie de ninfómana al estilo de Messalina, una mujer intrigante y sin escrúpulos, sanguinaria y corrupta, cómplice activa de los crímenes su padre y de su hermano -con quien algunos sostienen que mantuvo una relación incestuosa-, Dario Fo ha decido dar un puñetazo en la mesa y decir 'Basta'. "Lucrecia Borgia fue mujer espléndida, gentil, delicada y casi tímida, aunque también valiente y fuerte. Pero esa Lucrecia Borgia no vende. Se vende muchísimo mejor pintarla como una gigantesca puta".
Fo pone las cosas en su sitio en 'La hija del Papa' (editorial Siruela), su primera novela, redactada después de un año de investigaciones en archivos y fuentes históricas y ya en las librerías españolas.

¿Qué le ha empujado a rehabilitar a un personaje como Lucrecia Borgia?
Me molestó, me ofendió incluso, ver el modo en el que se retrataba a este personaje histórico, sobre todo en algunas series de televisión, hechas con grandes actos, grandes directores pero con evidentes falsedades históricas. Era un insulto el modo en el que se presentaba al público a esta gran mujer, haciéndola pasar por una, perdóneme el lenguaje, por una puta aristocrática, una mujer culta e inteligente pero sin escrúpulos, capaz de asesinar sin despeinarse a su marido, a sus amantes y a la que se equipara a su padre y sus hermanos, unos criminales organizados que tenían detrás ejércitos poderosos capaces de perpetrar auténticas carnicerías y a los que se les llenaba la boca hablando de dios. Ella no era así.
¿Cómo sería Lucrecia Borgia hoy en día, quién podría ser?
Realmente no lo sé, porque son mundos muy distintos. Lucrecia Borgia es una mujer que surge dentro de un contexto histórico absolutamente particular como es el Renacimiento y que es difícil de reproducir. Sobre todo en un momento como el que estamos viviendo, en el que la revolución total que a nivel cultural supuso el Renacimiento parece tan, tan lejana. Porque no sé vosotros en España, pero aquí nosotros tenemos un Gobierno que no mueve un dedo por la cultura, que está totalmente ausente en el terreno cultural, que como dicen los franceses no hace nulle, absolutamente nulle.
¿Cómo eran los gobernantes en los tiempos de Lucrecia Borgia?
A diferencia de lo que dijo un imbécil que nosotros tuvimos como ministro [Giulio Tremonti, ex responsable de Economía de un Gobierno de Silvio Berlusconi] de que con la cultura no se come, los gobernantes del Renacimiento tenían muy claro que la cultura posee una fuerza extraordinaria. Eran conscientes de que cuando al frente de una ciudad hay un hombre culto en lugar de un guerrero habilidoso y valiente eso implicaba ventajas inmensas para esa ciudad. Sabían que la cultura es un arma extraordinaria que ejerce un poder enorme en las conciencias de las gente que te escucha.
Por desgracia me temo que no es un mal exclusivo de la política italiana... La ministra de Cultura francesa acaba de confesar que no ha leído un solo libro en los últimos dos años...
Sí, ja, ja, ja. Es maravilloso, realmente increíble. Pero nosotros la superamos. Aquí en Italia hemos tenido una ministra de Educación [Maria Stella Gelmimi, ex ministra de Berlusconi] que hizo un decreto que prohíbe que en la escuela media [de los 11 a los 13 años] se enseñe arte, historia del arte. Hablar de historia del arte es hablar de la historia de la cultura, de la escultura, de la pintura, de la música; es formar a los chavales en todas aquellas cuestiones con alto contenido de fantasía y creatividad... Pues todo eso ya no se enseña en las escuelas medias italianas, la ley que prohíbe enseñar arte en la escuela media está en vigor. Y lo está en Italia, algo escandaloso. Una ley semejante sería un escándalo en cualquier lugar, pero en Italia lo es todavía más, porque éste es un pueblo que ha estado a la cabeza del mundo en lo que se refiere a la cultura, a la pintura, a la escultura, a la marina, a la ciencia, a la astronomía, a la arquitectura, a la música... Estábamos realmente a la cabeza del mundo. Y ya ve ahora dónde nos encontramos: a la cola, junto con los menores, con los pequeñitos, con los desheredados del saber. Ahí se encuentra en estos momentos Italia, el pueblo que ha inventado las academias, los museos: abajo del todo, hundido en la clasificación.
Pero tal vez a la vuelta de la esquina nos aguarda un nuevo Renacimiento...
El Renacimiento no fue algo que surgió de golpe, de un día para otro. El Renacimiento italiano tiene en sus orígenes un riquísimo caldo de cultivo en el que están Dante, Petrarca, los grandes poetas, los grandes narradores, grandes artistas como Rafael o Giotto, los grandes pintores medievales, los arquitectos... Es verdad que en España también hubo algo parecido, pero en Italia fue excepcional, con una dimensiones gigantescas, más allá de toda medida... El Renacimiento no surgió por casualidad, fue el resultado de un proceso enorme. Para algunos ahora es muy fácil tachar algunos como asesinos... Sólo hay que pensar en el hermano de Lucrecia Borgia, en Cesar Borgia. Era un asesino, sí, pero al mismo tiempo era una persona que sabía de arquitectura y de música, que sabía comprar un cuadro, que sabía elegir el actor adecuado para un papel... Más allá de la moral y de la falta de prejuicios de tipos como Cesar Borgia, en aquellos tiempos había una conciencia civil alta que hoy, por desgracia, no existe. Me duele, pero es así. Y no ocurre sólo en Italia, sino en toda Europa. Pero los italianos lo sufrimos más porque hemos sido los inventores de esa cosa estupenda llamada Renacimiento. Porque aunque es verdad que cada país ha tenido su propio Renacimiento, nosotros lo tuvimos un siglo antes.
Pero entonces, ¿no tiene esperanzas?
Uno siempre mantiene un rescoldo de esperanzas... Pero no tengo esperanzas escuchando los discursos de nuestros gobernantes, su presunción y su prosopopeya, su convicción de que son superiores, el sarcasmo con el que se refieren a todo aquello que tiene que ver con la cultura y la creatividad...
¿Ha oído hablar de Podemos? Es un partido que han creado en España activistas ligados al movimiento de los indignados. Está a caballo entre la izquierda radical griega de Syriza y el movimiento anticasta que en Italia lidera Beppe Grilllo. Podemos ha dado la campanada en las elecciones europeas y algunos sondeos ya lo dan como el primer partido de España...
No, no he oído hablar de ellos. Pero bienvenidos sean todo aquellos movimientos auténticamente populares que se preocupan de los problemas de la gente que está entre la espada y la pared, que está aplastada, que no encuentra espacios, que pasa hambre y que está desesperada. Empezaré a investigar qué es Podemos, a estudiar quiénes son y tratar de comprenderlos.
¿Y cómo salimos de este agujero negro?
La solución por desgracia no puede llegar inmediatamente. Antes es necesaria una catarsis, que el desastre sea tan grande que lleve a una purificación que borre de la faz de la tierra a estos políticos que tenemos, que los suprima para siempre. Porque estos políticos nos gobiernan con una crueldad y una falta de prejuicios que dan miedo.
Si usted tuviera 20 años...
Si tuviera 20 años estaría ahora mismo en la calle gritando con todas mis fuerzas contra estos tipos, exigiéndoles cuentas.
¿Cree que si tuviera hoy 20 años podría escribir, hacer la carrera que ha hecho?
No, sería muy difícil. Yo nací como artista después de la II Guerra Mundial y del fascismo, cuando bullía una enorme creatividad, cuando había un movimiento cultural extraordinario, cuando en pocos años surgieron personas magníficas en el plano de la escritura, de la arquitectura... Nuestro cine era espléndido, nuestro teatro era también muy bueno... Yo como creador nací en un momento culturalmente feliz, con miles, decenas de miles de personas que generaban obras de arte.
La crisis no sólo es económica y política, también cultural
La crisis tiene un reflejo en todo, también en lo cultural. Nuestro cine era uno de las expresiones artísticas más importantes del mundo, estaba a la cabeza, y hoy sobrevive gracias a talentos particulares, a personas que hacen esfuerzos inauditos y son capaces de hipotecar todo lo que tienen,su casa, a cambio de poder hacer una película o un documental. Y no hablemos del teatro... En Italia han cerrado centenares de teatros. Sólo en Milán han cerrado ocho teatros importantes, con una historia relevante detrás y que han dejado de existir. Y otro tanto en Roma, en Nápoles... Vivimos una crisis absolutamente brutal, y es inútil pretender hacer el papel del hombre optimista y lleno de esperanza en un momento así.
Como usted decía, los príncipes del Renacimiento eran tipos corruptos pero al menos era cultos... Ahora son sólo corruptos...
No sólo eran cultos, sino que han determinado la proyección de la cultura. Los príncipes italianos financiaban la cultura, gastaron grandes cantidades de dinero en poner en marcha universidades, en crear escuelas de arte, en crear las condiciones necesarias para que los jóvenes con talento tuvieran la posibilidad de surgir... Muchos de estos príncipes daban protección a pensadores y grandes científicos que proponían visiones e ideas distintas a las que la Iglesia defendía, una Iglesia que quemaba vivos a quienes osaban contradecir sus ideas.
Hablando de contestadores: Beppe Grillo, el líder del movimiento anticasta Cinco Estrellas, ¿sería el Savonarola de nuestros tiempos, el equivalente de aquel monje que en el siglo XV predicaba contra la depravación de los poderosos y la corrupción de la Iglesia Católica y fue quemado vivo?
Con este Gobierno que tenemos en Italia, Beppe Grillo corre realmente el riesgo de convertirse en un Savoranola que es quemado vivo. Si por ellos fuera lo quemarían vivo, no tengo ninguna duda.
¿Sigue apoyando a Cinco Estrellas?
Por supuesto. En ocasiones puedo no estar de acuerdo con ciertas posiciones, con determinadas declaraciones... Pero claro que apoyo a Cinco Estrellas. Y más en este momento en el que el poder está haciendo de todo por destruir completamente no sólo a Beppe Grillo y a Cinco Estrellas sino cualquier movimiento contestatario.
Y Berlusconi ¿está políticamente muerto?
No sé, le salvan siempre... Y este primer ministro que tenemos, Matteo Renzi, que se presenta como un hombre de izquierdas, que es el presidente del Partido Democrático, lo está salvando de nuevo. Renzi es un personaje que no tiene ninguna dignidad y que es capaz de vender 10 veces su propia piel, pero sobre todo la de quienes le apoyan. Y este Renzi está haciendo acuerdos a escondidas, en la sede del que Partido Demócrata, con un delincuente, con un ladrón como Berlusconi que ha sido condenado, al que han prohibido poner el pie en el Parlamento, que debe permanecer encerrado en su casa y que a pesar de todo eso dicta las leyes.
IRENE HDZ VELASCO