«La lectura sirve para evadir el espíritu»

Entre humo y asfalto, el economista y tataranieto de Cézanne ha tardado 15 años en alumbrar su primera novela, La franja de vida (Círculo Rojo), la historia de una gran catástrofe planetaria. Calma. Es ciencia ficción.

¿Qué hace el director del circuito de Cheste metido a nuevo Asimov?

Pues la novela nace un domingo por la tarde de hace casi 15 años en Londres. Fui a ver una película que empezaba muy bien pero el guionista se enredaba demasiado. Salí del cine bastante defraudado y comencé a pensar en una historia de ciencia ficción creíble y a su vez atractiva.

¿Qué película con final tan malo era?

Soy incapaz de recordar el título o el argumento. Sólo que el guionista abusó de ese recurso llamado Deus ex machina y eso me llevó a pensar en mi propio guion, más creíble.

Pero no es un escritor rápido...

La verdad es que no. Me encantaría poder decir que soy un fenómeno y soy capaz de escribir una novela en 3 meses. Pero no. Terminar La franja de vida me ha llevado casi 15 años, con sus altos y bajos.

¿Está convencido de que esta forma de vida que disfrutamos se agota? 

Los peligros están ahí, son variados y cualquiera de ellos podría acabar con la humanidad, tal como la entendemos hoy. El argumento central de mi novela es soólo uno más de los que podrían llegar a ocurrir. Y sería una situación crítica. Por eso mi novela, además de entretener, es un buen manual de supervivencia en caso de que ocurra lo que se describe.

Lo que nos cuenta no es imposible, pero sí escasamente probable, dice Manuel Toharia en el prólogo. ¿La hipótesis de un gran y devastador terremoto está científicamente muy trabajada o es más fruto del azar? 

Soy economista y no científico, aunque lo cierto es que me documenté lo que pude. Pero, aunque me apoyo en esa hipótesis, no es el tema central ni la peor de las consecuencias.

¿Qué le dan los libros que no le dan las motos ni los coches? 

La lectura de cualquier buen libro sirve para entretener y evadir el espíritu en cierto modo. Pienso que las motos y los coches de competición sólo sirven para lo primero. En todo caso, la experiencia de escribir un libro es fabulosa, aunque muy dura.

Oiga, ¿el apellido paterno Cézanne obliga a una vena artística? 

No obliga, aunque quizá influya por la costumbre familiar de hablar del arte en general. Aunque en mi caso, fue mi madre la que me inculcó el gusto por el correcto uso del lenguaje.

Dice que la novela es como una película de ciencia ficción. ¿No hubiera sido mejor hacerla directamente? 

Preferí publicar primero para ver la reacción de los lectores. Pero seguro que entre los lectores hay magníficos productores de cine, así que aquí me tienen para negociar.

Tengo que preguntárselo: lo sucedido con Valmor y la Fórmula 1 se lo veía venir. ¿A que sí? 

Mis excusas, pero hoy vine a hablar de mi libro. Seguro que los aficionados a la ciencia ficción exigente lo disfrutarán mucho.